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Cómo Generar el Compromiso del Personal en la Organización


Hay una expresión muy conocida que dice “cada persona es un mundo”. En un sentido amplio, conocer este mundo implicará dedicarle tiempo a dicha persona para establecer lazos de confianza, generar un respeto mutuo y lograr mejores niveles de comunicación. Esta es la base de lo que llamamos el compromiso y resulta evidente cuando la persona se siente importante para alguien más.

Actualmente se busca de manera constante fomentar el compromiso de los integrantes de una organización. Es un intangible de altísimo valor y puede generar la verdadera ventaja competitiva sobre cualquier tipo de competencia. Sin embargo, existe un detalle muy importante que inconscientemente dejamos de lado y perjudica el desarrollo de dicho valor en los colaboradores. Hablamos de la observación.

VER ES DIFERENTE QUE OBSERVAR
Ya sea usted o no aficionado o a las películas de espionaje, imagine por favor una escena en donde el espía ingresa a una casa vacía (todos han salido). ¿En que tiempo se podrá dar cuenta de la situación y condiciones en que se encuentra dicho hogar…? Posiblemente en segundos. Los pequeños detalles –insignificantes para la mayoría de nosotros- son justamente la fuente de donde el espía obtiene la más valiosa información. Del mismo modo, podemos obtener datos muy importantes de lo que sucede con nuestro personal si estamos atentos a los pequeños detalles de lo que sucede en su lenguaje, forma de vestir y especialmente en lo que transmite su lenguaje corporal. Para ello es indispensable que nos interese nuestra gente.

Saber leer en las personas es utilizar la información anterior de forma holística, de manera que podamos empatizar y sentir aquello que les sucede. Para ello es importante mantener un estado emocional de equilibrio y tranquilidad. Ya sea en el hogar o la oficina, si logramos anticiparnos y acercamos a los demás para ayudar, podremos generar y potenciar su compromiso.

Para explicarme mejor, le agradecería que visualice por unos instantes a una familia. Los padres que realmente se interesan por sus hijos pueden leer en su aspecto físico lo que les está sucediendo. Un padre o madre puede saber –sin necesidad de escuchar a su hijo- cuál es su estado de ánimo e inclusive adelantarse a lo que van a sentir momentos después. A esto le llamamos percepción y resulta fundamental para generar los lazos emocionales entre los miembros de una familia. Todos se protegen porque todos se importan mutuamente.

Pues bien, de la misma forma, podemos lograr conocer a nuestros colaboradores si es que realmente nos interesamos por ellos. Lamentablemente la mayoría de personas siente que está muy ocupada como para darse el tiempo de conocerse. En el mejor de los casos, tratan de compartir con el personal más cercano, pero se olvidan de hacer lo mismo con el de otras áreas o gerencias. Este paradigma es el principal motivo por el que se genera un bajo nivel de compromiso en la organización, ya que sus integrantes se sienten mutuamente extraños y vela cada uno por sus propios intereses.

EL JEFE-LÍDER: NUEVO PARADIGMA DEL SIGLO XXI
Un jefe-líder es una persona que consigue resultados y hace que su gente se desarrolle, se sienta cómoda y esté comprometida. Es un guía y mentor en muchos aspectos. Para conseguirlo es fundamental leer en las personas. Y para ello, como se mencionó anteriormente es básico estar en un estado emocional de tranquilidad y buen humor. Veamos un ejemplo.

Durante uno de nuestros seminarios en el que desarrollábamos el tema de la Percepción e Inteligencia Intuitiva, uno de los asistentes (llamémosle Eduardo) fue invitado a participar para que nos relatase brevemente alguna experiencia personal que deseara compartir con los demás. La idea era que el resto de sus compañeros pudiese leer en sus palabras, su cuerpo y emociones, cualquier información oculta que sirviese para el análisis.

Frente a todos, Eduardo se mostró sumamente desenvuelto y entretenido. El era Psicólogo de carrera y se desempeñaba hacía casi 10 años en temas comerciales, diseñando campañas de marketing para el lanzamiento de nuevos productos. Tenía a la postre 29 años de edad. Se notaba que disfrutaba mucho de su actividad profesional y se sentía muy bien relatándonos acerca de sus últimos eventos. De repente, alguien en la sala le pidió nos contase sobre su matrimonio, ya que se habían percatado que no llevaba anillo en la mano.

Eduardo no se hizo de rogar. Como parte de la dinámica, las preguntas personales estaban permitidas. El nos comentó que tenía dos hijos hombres de 10 y 7 años respectivamente. Se había casado con su enamorada del colegio siendo ambos todavía muy jóvenes ya que ella había quedado embarazada de su primer hijo. Los padres de ambos los habían ayudado a terminar sus carreras y criar a sus hijos. El matrimonio en los siguientes años fue bastante malo, en vez de unirlos, los había separado, por lo que ambos se refugiaron en sus respectivos trabajos. Al cumplir los 24, ella le pidió el divorcio porque se había enamorado de otro hombre. Finalmente tras una breve disputa, ella se casó y partió al extranjero y él se quedó con sus dos hijos.

Mientras comentaba esta parte, la voz de Eduardo se había tornado muy cálida y sus ojos reflejaban un mayor brillo, pues recordaba que haberse quedado solo con sus hijos, fue la cosa más extraordinaria que le pudo haber pasado: había logrado crear una mayor conexión con los dos. Adicionalmente nos refirió que hacía dos años había conocido a una chica, encantadora y carismática, con la cual tenía intenciones de casarse. Su tono de voz había cambiado nuevamente. Fue justamente mientras hablaba de ella y mencionaba los planes de matrimonio, que empezó a rascarse por instantes el codo derecho con su mano izquierda. No había hecho esto antes en ningún momento. Apenas terminó de hablar de ella, este pequeño gesto no volvió a observarse nunca más. Finalmente Eduardo terminó su relato y volvió a tomar asiento.

Después de un breve debate de los participantes, evaluamos cual podría ser detalle significativo de Eduardo. Era su futuro nuevo matrimonio. Algo no andaba bien en la relación. ¿Cómo es que lo supimos? Piense unos instantes por favor. ¿Lo tiene..? Exactamente. El gesto del codo indicaba que había algo que Eduardo no tenía muy en claro o que no le agradaba de su novia. Luego de hacer unas cuantas preguntas para profundizar los hechos, descubrimos que lo que deseaba la futura esposa era, apenas casados, enviar a los dos pequeños hijos a escuelas-internado para su “mejor educación”.

Meses después de haber terminado el Seminario-Taller, recibimos un correo de Eduardo para agradecernos e informarnos que había terminado la relación sentimental con su novia. Ya no se casaba.

A MANERA DE CONCLUSION
Ejemplos como este pueden encontrarse en cualquier momento dentro de una organización. Ya sea un tema personal o profesional, de igual forma inciden en el rendimiento y ánimo de las personas. Si consideramos el trabajo como nuestro segundo hogar, entonces deberíamos incentivar que sus integrantes se sientan en familia, lo suficientemente valorados y que perciban que están creciendo personal y profesionalmente. Para lograrlo, solo debemos estar atentos a lo que sucede a nuestro alrededor, para poder leer en nuestros compañeros y ayudarlos en el momento preciso.

 

Oscar Bastidas Valenzuela
C.E.O. GRUPO OBB
Cómo Generar el Compromiso del Personal en la Organización.pdf

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